jueves, enero 18, 2007

El almanaque de mi padre. Jiro Taniguchi

Como lo prometido es deuda y, además, hay cientos de personas esperando impacientemente por ello (jua, jua), voy a comenzar mi blog en al año 2007 (ya era hora) hablando del comic "El almanaque de mi padre" de Jiro taniguchi. Este es su argumento:

Mientras está en el trabajo, Yoichi recibe una llamada telefónica desde su localidad natal, Tottori, anunciándole que su padre ha fallecido. Las relaciones con su padre habían sido muy frías porque Yoichi lo responsabilizaba de la separación que provocó la marcha de su madre del hogar. Yoichi nunca se lo perdonó y siempre la achacó falta de trato humano. Por todo ello, Yoichi intentará ir a Tottori sólo el tiempo justo para el funeral, evitando por todos los medios quedarse más tiempo de lo necesario. Sólo el empeño de esposa conseguirá que también acuda al velatorio para acompañar el máximo tiempo posible a sus familiares.

Sin embargo, una vez en su pueblo natal y uniendo sus borrosos recuerdos con los comentarios de sus familiares (especialmente de su tío Daisuke), Yoichi va recomponiendo la historia de él y de sus padres:
Un suceso accidental (el devastador incendio en Tottori) es la chispa que hace saltar toda la relación del matrimonio por los aires. Como muchos vecinos, la familia de Yoichi ve como desaparece bajo las llamas su hogar y también la barbería de Takeshi, el padre de Yoichi, quedando la familia en la miseria. La familia de la madre se ofrece a ayudar económicamente, pero el orgulloso Takeshi se opone. Su carácter adusto le impide aceptar el dinero. Finalmente averiguamos que su negativa se debe a que la familia siempre lo había acusado de casarse con su esposa sólo por el dinero, pues ella es lo que diríamos un "buen partido". Finalmente para salvar a su familia, Takeshi se traga el orgullo y acepta el dinero que ayudará a reconstruir un nuevo hogar y una nueva barbería. No obstante, la amargura le corroe por dentro, la relación de pareja se va deshaciendo y, después de un tiempo, la esposa abandona el hogar, dejando a Takeshi con sus dos hijos.
Posteriormente Takeshi contrae matrimonio por segunda vez con una mujer excepcional, que trata a Yoichi como una auténtica madre. Sin embargo, para Yoichi ya es demasiado tarde: la relación con su familia está rota. Quiere marcharse por todos los medios de su casa, odia a su padre y desprecia los esfuerzos que su buena madrastra le ofrece. Cuando se hace mayor, aprovecha la primera oportunidad para marcharse del pueblo y alejarse de todos los recuerdos de todo su pasado

Poco a poco, Yoichi va descubriendo la bondad, el amor y el trabajo que su padre le había dedicado a lo largo de toda su vida, un padre que no alardeaba de sus meritos sino que hacía de modo silencioso todo lo posible para conseguir la felicidad de los suyos. Y que era respetado y querido por todos sus allegados.
Finalmente, Yoichi acaba reconciliándose no sólo con su progenitor, sino también con su vida pasada, la cual intentaba olvidar por todos los medios.

Este es a grandes trazos el argumento del comic. Pero, además, la historia está llena de matices de una gran riqueza, que consiguen desmenuzar poco a poco el pasado y la relación de Yoichi con su familia.
En fin, una maravilla del comic. Desde luego que lo recomiendo fervientemente a todo el mundo.
Yo antes creía (y supongo que mucha gente lo cree) que el manga era un género de fantasía, puñetazos, sexo y violencia. Sin embargo, existe otro manga que es diametralmente opuesto a todo esto. El dibujante y guionista Jiro Taniguchi es quizás el mejor ejemplo de este tipo de historias, en las que el eje central son los sentimientos y las relaciones entre las personas. Todo ello desarrollado con una sensibilidad y un sentimiento difícil de superar. En el caso de Taniguchi, a todo esto hay que sumarle unos dibujos prodigiosos, realizados con un detalle y meticulosidad extraordinaria; pero no con una perfección mecánica y fría sino con un calor humano que parece imposible de obtener con unos trazos de tinta.

Aunque quizás "El almanaque de mi padre" es la obra más conseguida de Taniguchi, todas sus obras destilan estos sentimientos que hacen que cuando las disfrutas te sientas un poco más humano y con las emociones a flor de piel. Puede parecer exagerado, pero es lo que yo siento. Un sentimiento parecido al que me proporcionan las novelas de Mishima, por ejemplo.

Es que estos japoneses son muy suyos: el más fiero y sanguinario de los guerreros puede ser al mismo tiempo el más sensible de los poetas...